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jueves, 10 de mayo de 2012

La madre espiritual del IPNM


“Renuncié a la posibilidad de tener mis propios hijos para asumir los que el  Señor me brindaba”.


A pocos días de la celebración del Día de la Madre, debemos recordar y agradecer a quienes decidieron forjar vidas a través del amor del corazón de Jesús: las hermanas de la Congregación Religiosa Sagrado Corazón de Jesús.

Entre sus representantes se encuentra la hermana Livia Mariño Vargas, quien se desempeña en la actualidad como Subdirectora de OBI y docente de Teología en  el Instituto Pedagógico Nacional Monterrico.

Para usted, ¿qué es ser madre espiritual?

Ser madre espiritual supone  saber engendrar vida en todo momento; implica el desafío siempre renovado de favorecer el desarrollo integral de la persona, promoviendo el crecimiento espiritual en todas las etapas de la vida.

Además, vivir la maternidad espiritual me lleva a experimentar el encuentro y acompañamiento de  ser testigo de cómo el Señor va obrando en la vida de cada persona: en los momentos gratos y difíciles, en sus sueños y luchas.

A partir de ello, ¿se considera madre espiritual?

Sí. Sentí desde joven el llamado de “acompañar” con los sentimientos del corazón de Jesús a niños y jóvenes; por ello, renuncié a la posibilidad de tener mis propios hijos para asumir los que el Señor me brindaba. Al optar por la vida religiosa, experimenté que Dios me daba la oportunidad de ser “madre espiritual”, y desde mis fortalezas y debilidades, Él va actuando en mí. Nuestra fundadora de la congregación, Magdalena Sofía Barat, pensando en nuestros niños y jóvenes decía con la fuerza que proviene de una madre: “Ustedes serán sus Madres”. Esto es lo que intento vivir cada día.

Como  RSCJ, asumo con gozo y procuro vivir con responsabilidad y cariño este llamado que siempre resuena en nuestro ser: “Ser madre para los niños y jóvenes que el Señor nos confía a través de la Educación”.


¿Qué función cumple en la formación de los estudiantes?

El servicio que realizo en el IPNM, la vivo como una misión que se me ha confiado. Actualmente, me desempeño como docente de Teología y Subdirectora de OBI. Desde este rol, acompañada de todo un equipo de profesionales, me da la posibilidad brindar a toda la comunidad educativa: la promoción de estilos de vida saludable; el apoyo en el proceso de formación docente a los jóvenes, a través del acompañamiento y asesoría personal.

¿Qué espera en el futuro para sus “hijos”?

Que sean los docentes que el país necesita, con un corazón atento para descubrir y alentar todo germen de vida; que sepan intervenir en la realidad de manera asertiva, fiel a sus principios y valores, capaces de consolidar su proyecto personal en sus diferentes dimensiones y hacer vida  en su ser de educador.  Sin dejar de olvidar la petición que nos hace el profeta Miqueas: “Tan solo te pido tres cosas: practica la justicia, ama con ternura y camina humildemente con tu Dios”.

La educación le permite a la “madre” Livia continuar con ese llamado de engendrar vida en todo momento.

La más bella palabra en labios de una persona es la palabra ‘madre’.                                         Su experiencia educadora constituye un punto de referencia para que nazca en nosotros un amor, cariño y  respeto hacia ella y a valorar a nuestras madres cada minuto de nuestra vida.

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