“Renuncié
a la posibilidad de tener mis propios hijos para asumir los que el Señor me brindaba”.
A pocos días de la
celebración del Día de la Madre, debemos recordar y agradecer a quienes
decidieron forjar vidas a través del amor del corazón de Jesús: las hermanas de
la Congregación Religiosa Sagrado Corazón de Jesús.
Entre sus
representantes se encuentra la hermana Livia Mariño Vargas, quien se desempeña
en la actualidad como Subdirectora de OBI y docente de Teología en el Instituto Pedagógico Nacional Monterrico.
Para usted, ¿qué es ser
madre espiritual?
Ser madre espiritual supone saber engendrar vida en todo momento; implica
el desafío siempre renovado de favorecer el desarrollo integral de la persona,
promoviendo el crecimiento espiritual en todas las etapas de la vida.
Además, vivir la maternidad
espiritual me lleva a experimentar el encuentro y acompañamiento de ser testigo de cómo el Señor va obrando en la
vida de cada persona: en los momentos gratos y difíciles, en sus sueños y
luchas.
A partir de ello, ¿se
considera madre espiritual?
Sí. Sentí desde joven el llamado de
“acompañar” con los sentimientos del corazón de Jesús a niños y jóvenes; por
ello, renuncié a la posibilidad de tener mis propios hijos para asumir los que
el Señor me brindaba. Al optar por la vida religiosa, experimenté que Dios me
daba la oportunidad de ser “madre espiritual”, y desde mis fortalezas y
debilidades, Él va actuando en mí. Nuestra fundadora de la congregación, Magdalena
Sofía Barat, pensando en nuestros niños y jóvenes decía con la fuerza que
proviene de una madre: “Ustedes serán sus Madres”. Esto es lo que intento vivir
cada día.
Como RSCJ, asumo con gozo y procuro vivir con
responsabilidad y cariño este llamado que siempre resuena en nuestro ser: “Ser
madre para los niños y jóvenes que el Señor nos confía a través de la Educación”.
¿Qué función cumple en la
formación de los estudiantes?
El servicio que realizo en el
IPNM, la vivo como una misión que se me ha confiado. Actualmente, me desempeño como
docente de Teología y Subdirectora de OBI. Desde este rol, acompañada de todo
un equipo de profesionales, me da la posibilidad brindar a toda la comunidad
educativa: la promoción de estilos de vida saludable; el apoyo en el proceso de
formación docente a los jóvenes, a través del acompañamiento y asesoría
personal.
¿Qué espera en el futuro
para sus “hijos”?
Que sean los docentes que el país
necesita, con un corazón atento para descubrir y alentar todo germen de vida;
que sepan intervenir en la realidad de manera asertiva, fiel a sus principios y
valores, capaces de consolidar su proyecto personal en sus diferentes
dimensiones y hacer vida en su ser de
educador. Sin dejar de olvidar la
petición que nos hace el profeta Miqueas: “Tan solo te pido tres cosas: practica
la justicia, ama con ternura y camina humildemente con tu Dios”.
La educación le permite a la “madre” Livia continuar con ese llamado de
engendrar vida en todo momento.
La más bella palabra en labios de
una persona es la palabra ‘madre’. Su
experiencia educadora constituye un punto de referencia para que nazca en nosotros un amor, cariño y respeto hacia ella y a
valorar a nuestras madres cada minuto de nuestra vida.


No hay comentarios:
Publicar un comentario